Aquel día caminaba bajo el sol de Agosto, angustiado con alguna clase de pensamiento, incapaz de reconocerlo el mismo. Sus pasos era firmes, no así su rumbo. No eran buenos tiempos, o quizá nunca lo fueron. No es que fuera muy aficionado a la política, pero las cosas en el Imperio, los rumores que se oían no traían precisamente un cielo despejado.
Loa a mi cuerpo
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Me hago una alabanza
de desesperanza,
con la certeza de saber
que tras la muerte no hay nada.
Me rindo a mi cuerpo,
contenedor inerte
de una vida sin suerte...
Hace 11 años
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