martes, 23 de marzo de 2010

Para él no había nada nuevo. Había nacido el mismo día en que estallaban todas las "tensiones". ¿Tensiones? En los periódicos que encontraba por el suelo lo llamaban así, pero para él sólo tenía un nombre, monstruosidad. El fraticidio mundial, los asesinatos continuados, la maldita pugna por el poder. Toda esa mierda, la que siempre había vivido, pululaba en su cabeza mientras apuraba el primer cigarro del día, ¿o era el último? Era tan difícil calcular el tiempo cuando la vida era una ingesta continua del alcohol encontrado en los armarios ajenos...
Pero al final de esa línea mental que perpetuamente rondaba su cabeza, llegaba siempre a la misma conclusión, rematada por una cínica sonrisa. "No puedo añorar nada, pues para mí no existe la paz".
Aunque esta vez esa tímida sonrisa que siempre cruzaba su boca al llegar a ese pensamiento, se tornó en una carcajada, al darse cuenta de la paradoja. Él, a quien su padre, un desertor francés, había llamado Enfer, en un alarde de videncia sobre lo que sería su vida, se acababa de despertar en una iglesia.
"¡¡El infierno vive en la casa del Señor!!" Gritó con todas sus fuerzas antes de caerse de rodillas ante la inmensa cruz que coronaba el altar, mientras que las lágrimas inhundaban su cara, y pedía perdón por los pecados de toda la humanidad.

domingo, 21 de marzo de 2010

[...]
Se sentía completamente exhausta y triste. Como si esas cuatro horas en las que había logrado conciliar el sueño no hubiesen sido más que un espejismo que danzaba ante sus ojos. Inquieta e insegura, apenas había logrado permanecer dormida más de veinte minutos seguidos. Tras fallidos intentos de borrar esos pensamientos de su cabeza, el cansancio sumergió su mente y su cuerpo en lugares oscuros.
No sabía por qué había ocurrido así... ¿Por qué era todo tan complicado? O era ella quien lo complicaba... indistintamente, no se sentía bien por ello. Había barrido las ilusiones de varios meses en un instante... Por un malentendido... Quizá todo hubise sido más fácil si simplemente fuera de otra manera. Si no fuera como ella era, siempre tan distante... Si fuese capaz de decir aquello que sentía sin miedo... Y era precisamente el miedo el que una y otra vez le cubría su esperanza y su ilusión con un manto denso e inquebrantable que le hacía parecer fría. La engullía poco a poco haciendo quebrar los fios hilos que la mantenían en el mundo real.
Y cuando ocurrió otra vez se acabaron sus fuerzas... prefería no sentir nada, ser como una piedra y olvidar... Eligió ser un mero espectador de esto que la gente llama día a día. Sus ojos se tornaron tristes y su mirada se apagó.

jueves, 4 de marzo de 2010

Guiada con estos pensamientos, llegó a un lugar un tanto apartado de su recorrido habitual. Quedó sorprendida por la majestuosidad de un edificio en el nunca había reparado. No era de gran tamaño, parecía algo derruido, probablemente alguna bomba lo habría resquebrajado, y su arquitectura era un tanto ecléctica, pero no era eso lo que llamaba a Claire del edificio. Era como si una fuerza invisible la arrastrara hacia el interior de sus muros. Asustada, y con la respiración agitada decidió volver con el resto de hermanas, donde tendría tiempo de hacer más indagaciones sobre el extraño y fabuloso edificio....