domingo, 21 de marzo de 2010

[...]
Se sentía completamente exhausta y triste. Como si esas cuatro horas en las que había logrado conciliar el sueño no hubiesen sido más que un espejismo que danzaba ante sus ojos. Inquieta e insegura, apenas había logrado permanecer dormida más de veinte minutos seguidos. Tras fallidos intentos de borrar esos pensamientos de su cabeza, el cansancio sumergió su mente y su cuerpo en lugares oscuros.
No sabía por qué había ocurrido así... ¿Por qué era todo tan complicado? O era ella quien lo complicaba... indistintamente, no se sentía bien por ello. Había barrido las ilusiones de varios meses en un instante... Por un malentendido... Quizá todo hubise sido más fácil si simplemente fuera de otra manera. Si no fuera como ella era, siempre tan distante... Si fuese capaz de decir aquello que sentía sin miedo... Y era precisamente el miedo el que una y otra vez le cubría su esperanza y su ilusión con un manto denso e inquebrantable que le hacía parecer fría. La engullía poco a poco haciendo quebrar los fios hilos que la mantenían en el mundo real.
Y cuando ocurrió otra vez se acabaron sus fuerzas... prefería no sentir nada, ser como una piedra y olvidar... Eligió ser un mero espectador de esto que la gente llama día a día. Sus ojos se tornaron tristes y su mirada se apagó.

No hay comentarios:

Publicar un comentario